Casarse en Cuba es una experiencia mágica, y las flores juegan un papel fundamental en esta celebración. Su aroma, colorido y simbolismo pueden elevar una ceremonia común a una experiencia inolvidable. Desde playas bañadas por el sol hasta jardines coloniales y salones históricos, la decoración floral en las bodas cubanas se convierte en un lenguaje sin palabras que expresa amor, alegría y elegancia.
La belleza tropical del país ofrece una paleta natural muy rica: hibiscos, buganvillas, orquídeas y girasoles se entrelazan con rosas, peonías y eucaliptos importados para dar vida a bodas que respiran autenticidad. ¿Lo mejor? Muchas de estas flores se cultivan localmente, lo que permite jugar con estilos modernos, bohemios o clásicos sin perder conexión con la esencia cubana.
Tendencias Florales para Bodas en Cuba
En los últimos años, las tendencias en arreglos florales para bodas han evolucionado para abrazar la frescura, el minimalismo con propósito y el respeto por el entorno. Estas son algunas de las más populares en Cuba:
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Ramos asimétricos y orgánicos: Se priorizan las formas libres, con flores silvestres, follaje suelto y tonos degradados.
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Tonos cálidos y naturales: Los colores tierra, los rosados apagados, y el verde oliva han ganado terreno frente a los clásicos blanco y rojo.
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Arreglos sostenibles: Muchas parejas buscan decorar sin dañar el entorno, eligiendo flores locales de temporada y minimizando el uso de espuma floral.
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Decoraciones inmersivas: Más allá de los centros de mesa, las flores cuelgan del techo, forman caminos, se enredan en arcos y tapizan paredes.
El clima cálido y el espíritu creativo de Cuba impulsan estas tendencias al siguiente nivel. Pero para lograr un entorno verdaderamente impactante, se necesita más que buen gusto.




